POR GABY CRUZ
Las frases matadoras, esas frases hechas que buscan dejar claras en una línea una serie de ideas bastante más complejas, hay quienes la usan con absoluto convencimiento de lo que están diciendo, hay quienes las repiten como si fueran una especie de mantra con el mágico poder de ilustrar “la realidad”, hay quienes no solo se animan a usarlas sino que además osan modificarlas como queriendo mostrar que son altamente analíticos y han conseguido mejorar en un, ¿acaso simple?, pensamiento una idea más compleja. Pero seamos prácticos, vamos con un ejemplo claro: hace un tiempo alguien que conoce mi particular manía por las frases hechas quiso sorprenderme con una aggiornada frase, cuasi modernizada si se quiere, como quien cede el espacio a las luchas feministas me dijo: “al lado de todo gran hombre, hay una gran mujer”., Eduardo Galeano hace su propia descarga diciendo: “frecuente homenaje, dudoso elogio: reduce a la mujer a la condición de respaldo de silla”. La frase en cuestión presentada por quien fuera mi interlocutor, quien estimo creyó que vino a hacer justicia con el “vapuleado sexo débil”, arranca del supuesto condicionante y condicionado por una historia cargada de normas y reglas que dicen indicar el curso natural de la vida (y lo de natural habría que revisarlo) y según mas lo pienso, arranca a decir verdad de dos supuestos, el primero de la carencia/complementariedad, y el segundo (que se desprendería del primero) el de la heterosexualidad.
César Carrizo
Hace 4 años